Durante el año 2018 el guitarrista Matías Ávila, el bajista Carlos Muñoz y el baterista Franco Arriagada formaron una primera agrupación, aunque de breve vida, debido a que la pandemia interrumpió su proceso. Luego, Ávila comenzó su carrera solista con el lanzamiento de los discos Heterocromía y El destino de las hormigas, ambos de 2021. Ante la necesidad de reunir a una banda de acompañamiento para sus presentaciones en vivo, Ávila reclutó a esos mismo s ex compañeros, a quienes se unieron Javiera Donoso (voz), Luis Ayala (guitarra eléctrica) y el calameño Nahuel Alavia (saxofón y sintetizadores). El posterior trabajo para nuevo material desembocó en la decisión conjunta de funcionar como una banda autónoma, adoptando el nombre definitivo de Candelabro.
A fines de 2023 Candelabro apareció con su primer disco, Ahora o nunca, un álbum compuesto por canciones introspectivas, que abordaban emociones e imágenes propias de aquella adolescencia recluida en sus casas debido a la pandemia. Musicalmente, Candelabro tomó influencias de bandas tan diversas como Black Country, New Road o Wilco, junto con chilenos como Congreso y Niños del Cerro. Estos últimos aparecieron entonces como mentores para la joven agrupación.
Durante la gira de ese disco debut Candelabro sumó a la saxofonista María Lobos, configurándose entonces como septeto. Con esa formación de guitarras, teclados, vientos y voces, la banda alcanzó un momento de altura con el disco sucesor, Deseo, carne y voluntad (2025). Allí obsevaba, reflexionaba y cuestionaba aspectos de la realidad chilena de los tiempos desde su óptica especial, una época convulsa en lo social, lo político y lo espiritual.