Con músicos de formación académica, en el Instituto Projazz, y con algunos provenientes de la Conchalí Big Band, el año 2008 comenzó a trabajar Santiago Downbeat, elenco definido en estos términos por su culto al ska-jazz, y que tras un largo proceso de trabajo en 2012 editaron su primer disco. Con la voz femenina de Natalia Ramírez, realizaron tributos a la Orquesta Huambaly y a Los Ramblers, además de compartir escenarios con los míticos Skatalites en Chile. La agrupación giró incluso por Europa, y fue, en definitiva, una pequeña cantera de solistas de jazz contemporáneo y de músicos de bloque para una nueva generación de vientos.