La historia del conjunto se cruza con la devoción y el trabajo obrero. Su cuna fue la población Caupolicán, un barrio de trabajo y esfuerzo cuyos vecinos buscaron juntos un modo de darle cauce a su amor y fe por la Virgen del Carmen de la Tirana. Su historia como conjunto fue creciendo a la par de las dificultades en torno suyo, sobre todo por la crisis de las salitreras y luego la instalación de las empresas pesqueras.
Eligieron el nombre de Gitanos, por su condición de trabajadores nómades, sin tierra segura que les pertenezca, y abiertos a una mudanza perpetua si es necesario. Es algo presente en su espíritu pero también en sus trajes, con pañuelos sobre la cabeza en los hombres, largas faldas en las mujeres y telas siempre muy coloridas. Uno de los primeros caporales que tuvo el conjunto en los años sesenta fue Luis Barrios. Él dirigió los primeros bailes en la sede que los Gitanos mantenían en calle Manuel Rodríguez de Iquique. Su historia destaca a varios héroes del trabajo en conjunto, con nombres recordados, como los de Juanito Caipa, Radier Vilca, Enrique Cáceres e Ildefonso Mamani.
Hacia 2015, uno de los integrantes de la Banda Comoción, Cristián Sanhueza, se inquietó por la falta de registro en disco del trabajo de la agrupación a lo largo de cinco décadas. La obtención de un Fondo de la Música Nacional le permitió llevar a varios de los músicos de la Sociedad a sesiones de grabación, y plasmar con ellos un primer álbum en la sede del conjunto en el pueblo de La Tirana. El disco Sociedad Religiosa Gitanos Santa Rosa: 50 años fue presentado en la Población Caupolicán de Iquique, su barrio de origen. La publicación mostró en su carátula un cuadernillo con un valioso trabajo gráfico, con fotos e información sobre la historia del conjunto, algunas de sus partituras y recuerdos escritos.
El sociólogo iquiqueño Bernardo Guerrero describe allí el valor del conjunto en el cruce con la historia de su ciudad:
«Este material discográfico constituye un rico material para apreciar la diversidad sonora y musical de la fiesta de La Tirana, toda vez que sirve para entender las diferencias entre un baile y otro. En tiempos de patrimonio y de globalización, con encuentros y desencuentros entre uno y otro, esta obra viene a reafirmar una tendencia, cual es la de valorar nuestro rico patrimonio, en este caso musical, que habita en el Norte Grande, en este paisaje tan colorido como musical, como lo es La Tirana, San Lorenzo, Las Peñas y Ayquina».
Origen/Fechas: Iquique, 1965 -
Géneros: Música andina