De origen campesino y madre cantora, Víctor Jara sería uno de aquellos artistas multifacéticos que registraría para siempre su nombre en la memoria chilena. Y es que si en un comienzo aportaría sus conocimientos musicales a su labor teatral, más tarde su formación académica en el teatro, y su consolidación como uno de los directores más destacados de la escena chilena, darían sustento y amplitud a su vocación sonora; así, su obra estaría marcada por la confluencia de miradas artísticas, lo que profundizaría la magia, el sentido e impacto de sus creaciones.
Arraigado en el folclor, pero vinculado a la vanguardia –creador innato–, su repertorio musical se caracterizaría por un fuerte sello épico. “El arado”, “El lazo”, “Plegaria a un labrador”… sus obras dialogarían estrechamente con los procesos políticos de la época, convirtiéndose en verdaderos emblemas discursivos que nos recuerdan la complejidad y potencia simbólica del devenir histórico de los años sesenta e inicios de los setenta.
De su primer single, de 1965, hemos rescatado “El cigarrito”. Con pocas notas, a ratos cantadas, a ratos habladas, Víctor Jara cristaliza a través de ella tanto el espíritu urbano como el rural, la raíz folclórica y el espíritu de vanguardia, dando así a conocer su personalidad musical como solista. Su trabajo tendría los días contados; su música, su talento y compromiso, su sentido dramático y artístico, permanecerían por siempre.
Ficha Técnica
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Manivela
Marca
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Diseñador
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EL CIGARRITO
Título
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1965
Año Lanzamiento
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Manivelas
Categoria
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Manivela
Formato
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nan
Subformato
Sobre Víctor Jara
Víctor Jara
No sólo su asesinato, en septiembre de 1973, han hecho de Víctor Jara uno de los artistas más trascendentes de la música de nuestro país, sino que es su trabajo y su obra lo que definitivamente lo consagró como una de las más grandes figuras de la cultura chilena. Fue folclorista, director de teatro durante una década en la Universidad de Chile, parte del elenco de la Peña de los Parra entre 1966 y 1973, trabajó con los grupos Cuncumén, Quilapayún, Inti-Illimani, Los Cuaracas, Huamari y Cantamaranto, y compuso y cantó más de 150 canciones, varios clásicos de la canción universal, como "Te recuerdo Amanda", "El derecho de vivir en paz" o "Plegaria a un labrador". Conmovido por una época en la que despuntó una enorme efervescencia social, el cantor representó el sentimiento de búsqueda de dignidad para las clases sociales populares, como militante del Partido Comunista, y fue un entusiasta partidario del gobierno socialista de Salvador Allende. Su arte y sus aspiraciones fueron coherentes con su historia; la de un hijo de campesinos que llegó a avecindarse a un sector marginal de Santiago. Su nombre es hoy el de un artista universal.
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